miércoles, 16 de julio de 2014

GoPro: el camino desde ponerte la cámara en la cabeza hasta valer 2000 millones

Hace diez años Nick Woodman, un surfista de California, tuvo una idea. Cansado de no encontrar cámaras para poder grabar cómo hacía surf, y los gastos que tenía realizarlo con un equipo de terceros desde una barca, decidió embarcarse en una aventura y crear una empresa que hoy todos conocemos: GoPro.
No fue la primera, pero sí quien impulsó una categoría que hoy se etiqueta como cámaras de acción pero que su uso va más allá de los deportes extremos. De ser una desconocida a ser una empresa multinacional millonaria que crea tendencia y que no está viendo cómo otras modas y usos están minando su negocio.

De la muñeca a la cabeza

Hace unos días una chica de la distribuidora de GoPro en España me contaba una anécdota bastante curiosa: dice que hace años cogió una de las primeras cámaras de esta marca y se la llevó un fin de semana a esquiar. “La gente me miraba raro” comentaba, al ver cómo en el casco llevaba acoplado un gadget que no todo el mundo terminaba de identificar.
¿Era un GPS? ¿Era una cámara? “En su momento me sentí extraña, pero a día de hoy lo normal es ver a todo el mundo con cierta clase con una de estas cámaras en las pistas de sky” continúa. Ahora nos parece algo de lo más normal pero el camino hasta llegar a la “normalización” de este gadget ha sido bastante largo.
Todo empezó hace diez años y la cámara que el surfero y fundador de GoPro utilizaba por aquel entonces dista mucho de la GoPro Hero más puntera del momento. Era una cámara pesada y grande, aunque pequeña en comparación con los equipos profesionales de grabación de vídeo.
Poco a poco la marca empezó a suscitar el interés entre los deportistas extremos. Ya sabéis: los que se lanzan en paracaídas, hacen descensos imposibles en bicicleta y se van de vacaciones familiares con dos niños de entre cinco y ocho años. Quitando a esto últimos, los aficionados a los deportes extremos descubrieron una tendencia muy interesante y de la que se lleva años hablando: el prosumidor.
Consumidor que a la vez es capaz de producir contenido. Ya no hacía falta tener una cantidad de recursos ingente para poder hacer una realización complicada dadas las condiciones. GoPro empezó a ofrecer y popularizar cámaras versátiles, capaces de aguantar en muchas circunstancias y acoplables a muchas superficies.


Fuente: XATACA

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